sábado, 1 de mayo de 2010

Rosa y espina
Espinas, de ese par de rosas que nuestra piel ya han marcado.
Cascada de emociones que se agolpan a cada gota de sangre que mana de sus heridas.
Heridas que ahondan en los recodos del camino, y estremeciéndonos, y gracias a Dios haciéndonos sentir vivos.
Algo tendrán que decir las estaciones...

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